Las razones que me empujan a la creación son las preguntas que surgen de mi vida diaria. Tengo la necesidad de conocerme y llegar a estar segura de las razones reales de lo que hago y de cómo lo hago. Quiero transmitir con mi pintura todas mis dudas, alegrías y miedos, e intentar que el espectador reflexione conmigo. Mi trabajo se desarrolla de forma intuitiva, intento evitar la premeditación. En esta última etapa trato de dejar que las imágenes se deslicen. Quiero dar voz a todas las ideas que surgen. Si soy capaz de dejar que las ideas fluyan me llevaran a otras más elevadas. La creatividad es caprichosa hay que saber escuchar, acatar y aprender que todo tiene su momento; esperar y no demorarse. Por eso siento que cuando intento manipular una idea pierde su fuerza, se muere.
Mi trabajo actual lo englobo en lo que llamo Paisajes Psicológicos. Es un término que surgió mucho antes de que empezara a trabajar de esta forma, se ha ido materializando poco a poco. A raíz del descubrimiento de los colores fluorescentes empecé a definir unos fondos de brochazos y aguadas, es algo así como el líquido amniótico dónde se gestan las ideas.
En este fondo flotan dos elementos figurativos: lo vegetal o la auto-representación. Y todo se amalgama con textos y mandalas.
Lo vegetal representa el crecimiento, las distintas etapas por las que pasa la vida. Me gustan los primeros brotes que surgen después del invierno y que triunfan sobre los fríos invernales.
Los autoretratos ubican el desarrollo de estos paisajes. La afirmación de una realidad que va más allá de la que vemos a simple vista. El acercamiento a una realidad consciente.
Los textos son ideas que se repiten con insistencia en el periodo de la realización del cuadro. Escribo frases hechas o refranes de las que me pregunto su sentido, sus lecturas. O palabras sueltas que refuerzan o contrastan con la imagen que represento. Mi intención es el cuestionamiento por parte del espectador, la reflexión sobre un tema no explicito. Activar la introspección.
Por último encontramos los mandalas o estrellas. Estos terminan el cuadro en una aceptación positiva de los resultados. Generando otros centros que dan movimiento a la composición, una sensación de acercamiento y alejamiento. Son una explosión de vida que lleva al paso siguiente.
[Estancia en la Residencia de artistas Mirador de Júcar]
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