He pasado dos semanas en la residencia de artistas Mirador del Júcar. Ha sido una experiencia de la que tengo que reflexionar. He conocido artistas muy interesantes y ha reinado el buen humor, algo fundamental.
En un paisaje que invita a el trabajo he disfrutado de una estancia bastante productiva. Los cuadros que he realizado allí me han enseñado lo importante de los procesos que no piensan en los resultados directos y la importancia de la libre actuación del artista respecto a su rutina de trabajo. La importancia de elaborar un discurso en referencia a mi trabajo que desarrolle punto por punto las ideas que me mueven en la creación.
[27·abril·09]

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