· del mono #01 ·

El autorretrato me ayuda a reflexionar sobre las distintas maneras de afrontar el mundo. Utilizo mi imagen por la necesidad de auto-análisis. Proyecto sobre mí las tensiones que surgen de las relaciones, trato de captar la expresión de las emociones. Busco las heridas que no se pueden ver pero si intuir y plasmarlas.
Esta serie tiene como punto de partida una escultura japonesa, una talla en madera de los Tres monos sabios o místicos (1636) del escultor Hidari Jingoro que se encuentra en el santuario de Toshogu, en Nikko, al norte de Tokio, Japón. Me llaman la atención las manos oscuras de estos monos. La imagen de los tres monos me ha perseguido desde la infancia, recuerdo verla en el despacho de mi abuelo y no comprender su significado.
El tema de los Tres monos místicos crea controversia en sus interpretaciones. Hay diferentes formas de entender esta escultura que en mi opinión no se contraponen. Me interesa una interpretación, que no es la más extendida pero que me ha movido en esta ocasión. Ve a los tres monos místicos como una representación del miedo absoluto. La negación de lo que se ve, de lo que se oye, de lo que se dice. Representan sensaciones que todo ser humano ha experimentado. Resumen en tres posturas los pensamientos innatos fundamentales. Y tienen un fuerte componente didáctico que nos empuja a la reflexión.
Es la parte animal de nosotros, esos miedos incontrolables lo que representa este cuadro. Tenemos que convivir con nuestro pasado, que se remonta a antes de ayer o a hace 3.000 años.
[9.oct.08]

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